Introducción
Cada primavera, las golondrinas vuelven a los mismos aleros y balcones. Es una imagen de regreso y de continuidad. Gustavo Adolfo Bécquer la usó para decir justo lo contrario: que hay cosas que no vuelven nunca. La rima LIII, «Volverán las oscuras golondrinas», es uno de los poemas más conocidos de la lengua española. En esta lección conoces a su autor y la analizas completa con lo que has aprendido de métrica y recursos.
Explicación
Gustavo Adolfo Bécquer (1836–1870)
Bécquer nació en Sevilla y se quedó huérfano muy joven. Se trasladó a Madrid con dieciocho años para triunfar como escritor y vivió de colaboraciones en periódicos, con estrecheces y problemas de salud. Murió en 1870, con 34 años. Sus amigos reunieron sus textos y los publicaron en 1871 con el título Obras. Allí aparecieron las Rimas (poemas breves numerados) y las Leyendas (relatos en prosa con elementos misteriosos, como «El monte de las ánimas» o «Los ojos verdes»).

Bécquer y el Romanticismo
El Romanticismo llegó a España en la primera mitad del siglo XIX con una poesía grandilocuente, llena de exclamaciones y de héroes rebeldes. Bécquer escribe más tarde, cuando ese estilo ya decae, y lo transforma. Por eso se le llama poeta posromántico. Sus rasgos:
- Brevedad: muchas rimas tienen entre cuatro y doce versos.
- Intimidad: un yo que habla en voz baja de sus sentimientos.
- Sencillez aparente: vocabulario cotidiano, pocas palabras raras, mucha musicalidad.
- Rima asonante y combinación de versos largos y cortos.
Los temas de las Rimas se suelen agrupar en cuatro: la poesía y la inspiración, el amor ilusionado, el desengaño amoroso y la soledad y la muerte. La rima XXI, que leíste en la lección 1, pertenece al bloque amoroso: identifica poesía y amada. Por su tema, la rima LIII es de desengaño, aunque en el orden del libro aparece en el último bloque.
Ejemplos
Ejemplo: comentario guiado de la rima LIII
Gustavo Adolfo Bécquer: Rima LIII
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán.Pero aquellas que el vuelo refrenaban (5)
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
esas... ¡no volverán!Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar, (10)
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán;pero aquellas, cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día... (15)
esas... ¡no volverán!Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará; (20)pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate,
¡así no te querrán!
Texto a partir de la edición de las Obras de 1885 en Wikisource, con ortografía actualizada (tildes, minúsculas al inicio de verso y signos de exclamación de apertura). Dominio público.
Tema. La imposibilidad de que vuelva un amor pasado: la naturaleza se repite, pero lo vivido por los amantes es único.
Estructura. Seis estrofas agrupadas en tres pares. En cada par, la primera estrofa dice lo que volverá (las golondrinas, las madreselvas, las palabras de amor) y la segunda, introducida por pero, lo que no volverá (las golondrinas que los vieron, las flores que contemplaron juntos, un amor como el del yo poético). El poema avanza de la naturaleza (golondrinas, flores) al ser humano (el corazón de la amada).
Métrica. Cada estrofa tiene tres endecasílabos y un heptasílabo final (jugando llamarán: 6 + 1 = 7). Riman en asonante los versos pares, siempre en á aguda (colgar, llamarán; contemplar, volverán; escalar, abrirán); los impares quedan libres. El verso corto al final de cada estrofa funciona como un golpe que cierra la idea.
Recursos.
- Anáfora de Volverán (vv. 1, 9, 17) y repetición de esas... no volverán (vv. 8 y 16): crean el paralelismo que sostiene todo el poema.
- Antítesis entre volverán y no volverán: el contraste entre lo que se repite y lo que se pierde es el centro del poema.
- Hipérbaton (en tu balcón sus nidos a colgar, de tu jardín las tapias a escalar): ralentiza el ritmo y da un tono solemne.
- Personificación de las golondrinas, que aprendieron nuestros nombres: los amantes sentían la naturaleza como testigo de su amor.
- Comparación como lágrimas del día (v. 15): las gotas de rocío anticipan la tristeza.
- Polisíndeton mudo y absorto y de rodillas y comparación como se adora a Dios ante su altar (vv. 21–22): presentan el amor del yo como una adoración casi religiosa.
- Puntos suspensivos y exclamaciones: reproducen la emoción contenida del yo.
Valoración. El final cambia el tono: el yo ya no lamenta solo lo perdido, sino que advierte a la amada (desengáñate) de que nadie la querrá como él. El poema mezcla dolor y orgullo, y por eso resulta tan humano.
Recuerda
Bécquer (Sevilla, 1836; Madrid, 1870) es el gran poeta posromántico español. Sus Rimas, publicadas en 1871, son poemas breves e íntimos, de rima asonante, sobre la poesía, el amor, el desengaño y la soledad. La rima LIII opone lo que vuelve (la naturaleza) a lo que no vuelve (el amor vivido) mediante anáforas, paralelismos y antítesis.
Ejercicios
Básicos
- ¿Qué tres elementos «volverán» en el poema? ¿Qué tres «no volverán»?
- Mide los versos 9 y 12 y di qué tipo de verso es cada uno.
Avanzados
- Explica por qué la estructura en pares de estrofas refuerza el tema.
- ¿A quién se dirige el yo poético? ¿Qué palabras lo demuestran? ¿Cómo cambia su actitud en la última estrofa?
Reto
- Escribe tú una estrofa con la misma estructura (tres endecasílabos y un heptasílabo, rima asonante en los pares) que empiece por Volverán y hable de algo de tu vida que no se repetirá.
Soluciones
- Volverán: las golondrinas, las madreselvas, las palabras de amor. No volverán: las golondrinas que contemplaban a los amantes, las flores con rocío que miraban juntos, un amor como el del yo poético.
- v. 9: Vol / ve / rán / las / tu / pi / das / ma / dre / sel / vas, 11, llano, endecasílabo. v. 12: sus / flo / res / se a / bri / rán, 6 + 1 (aguda) = 7, heptasílabo (sinalefa se a).
- Cada par repite el mismo movimiento (volverán... pero no volverán). La repetición hace que el lector espere la negación y la sienta con más fuerza cada vez: el amor perdido aparece como algo irrepetible frente a la naturaleza, que siempre se repite.
- A la amada: tu balcón, tu hermosura, tu jardín, tus oídos, tu corazón, desengáñate, te he querido. En la última estrofa pasa de la nostalgia a la advertencia: le asegura que otros la amarán, pero no con la entrega con la que él la amó.
- Respuesta abierta. Debe respetar la medida (11, 11, 11, 7) y la rima asonante en los versos pares.